4 de marzo de 2024

«Los toros y los buitres»

Magazine SLV. Artículo de opinión de Juan Armendáriz, fotógrafo naturalista

Las características morfológicas que tienen los seres vivos que habitan en sus zonas geográficas naturales, son el resultado de la evolución que han tenido a lo largo del tiempo. Condicionadas por el clima, la geografía, el hábitat, la flora, la fauna y los depredadores que habitan con ellos.

Las vacas y los toros bravos han evolucionado en los diferentes ecosistemas forestales, donde sólo tenían que defenderse de cuatro especies. Los osos, cuando los había, y los escasos lobos, depredan a las crías, ejemplares jóvenes, viejos y enfermos, pues no tienen nada que hacer con los individuos adultos sanos. Los zorros y jabalíes sólo depredan sobre los becerros de pocos días, que encuentran encamados sin protección de la madre.

La evolución también les ha dotado de una inteligencia y de unos hábitos de vida, que les hace unirse y defenderse en conjunto ante cualquier presunto enemigo.

En los últimos veinticinco años, se ha difundido desde los diferentes medios de comunicación, que los buitres atacan al ganado y le devoran. La administración por su parte, ha dejado mucho que desear al respecto, al no depurar estos hechos y dejar que la confusión vuele a su libre albedrío.

De la noche a la mañana, los buitres han pasado de ser respetados por los ganaderos, por la labor que hacen, a ser odiados y perseguidos, como consecuencia de la mala prensa que les han creado.

Foto: Juan Armendáriz

Los buitres leonados y negros, sólo se alimentan de animales muertos. Es imposible que un buitre localice a un becerro encamado. Que le ataque y que la madre no le defienda. Es imposible, pues la evolución le ha capacitado para encontrar animales muertos, a través de otras especies que denuncian su presencia, como son las urracas, cornejas y cuervos.

Esta guerra que han creado los medios de comunicación y la forma de proceder de la administración, les ha costado a los ganaderos de España en los últimos 25 años, mucho dinero y trabajo.

El protocolo es el siguiente: Cuando muere una res, hay que llamar al veterinario para que certifique la muerte y cause baja en el registro, y pagar. Hay que contratar a un camión especial para que recoja la res, y pagar. Hay que llevarla a un quemadero oficial para eliminar sus restos, y pagar. Hasta la aprobación de esta ley, los buitres hacían esa labor natural, sin costar un duro a los ganaderos.

¿Entiende ahora el ganadero porqué han difundido toda esa ponzoña a través de los medios de comunicación, que ha creado tanta confusión, miedo y odio a los buitres? Sólo para que su trabajo y su ganadería le de pérdidas.